









Una mujer, después de expresar sus sentimientos y su opinión, de mostrar su apoyo, se emociona y una joven le muestra su agradecimiento.


Continúa la asamblea y cada vez más gente se acerca a la explanada del Obelisco a escuchar, compartir pensamientos y aplaudir.






















Minutos antes de que las campanas anunciasen el nuevo día, me encuentro con este hombre, grabando en su memoria y en su teléfono, unas imágenes que jamás había visto y que jamás pensaba que podrían verse allí. Estaba emocionado.
